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La vida dedicada a la Meditación

Miércoles, 12 de Agosto de 2009 Meditador Dejar un comentario Ir a comentarios

Ramana Maharshi, Meditador y Maestro de la India. Sri Baghavan

Una de esas personas que todos los Seres Humanos deberíamos admirar y seguir su ejemplo, se llamó Ramana Maharshi, también conocido como Sri Bhagavan.
En su libro “El sendero del Autoconocimiento” nos regala grandes enseñanzas de vida, pero hoy me gustó rescatar una de ellas, contada por F. H. Humphrey a través de una sipnosis de su encuentro con Ramana que fue publicada en su tiempo en la International Psychic Gazette.
Allí decía:

Un Maestro es alguien que sólo ha meditado en Dios, que ha arrojado su personalidad toda en el mar de Dios, y la ha ahogado y olvidado allí, hasta que se transforme en el único instrumento de Dios, y cuando abre la boca dice las palabras de Dios sin esfuerzo ni premeditación; y cuando levanta la mano, Dios fluye nuevamente a través de ella, pronta a obrar un milabro.


No hay que dar demasiada importancia a los fenómenos psíquicos y otras cosas semejantes. Su número es legión; y una vez que la fe en la cosa psíquica se establece en el corazón del que busca, tal fenómeno ya ha realizado su obra. La clarividencia, la clariaudiencia, y otras cosas semejantes carecen de valor y no merecen poseerse, cuando cabe la posibilidad de obtener una mucho mayor iluminación y paz sin ellas que con ellas. ¡El Maestro recibe esos poderes como una forma de autosacrificio!
La idea que un Maestro es simplemente alguien que ha logrado el poder sobre varios sentidos ocultos por medio de una prolongada práctica y oración o cualquier otra cosa de esta clase, es absolutamente falsa. Ningún Maestro se preocupa en absoluto por los poderes ocultos, pues no tiene necesidad de ellos en su vida cotidiana.
No hay que fijar la atención a todas las cambiantes cosas de la vida, la muerte y los fenómenos. Ni siquiera hay que pensar el actual acto de verlos o percibirlos, sino sólo aquello que ve todas esas cosas -aquello que es responsable de todo-.
Esto al principio parece casi imposible, pero gradualmente se siente su efecto. Exige años de práctica firme, cotidiana, y es así como se hace un Maestro. Basta dedicar un cuarto de hora por día a esta práctica. Hay que mantener la mente inquebrantablemente fija en Aquello que ve. Está dentro de uno mismo.

La sinópsis, por supuesto, es mucho más extensa, pero me pareció muy buena esta parte que podemos tomar como las palabras de Ramana Maharshi para impulsarnos a los que meditamos a continuar con nuestra tarea cada día.
Espero que te haya gustado y que te sirva como motivación.

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